miércoles, noviembre 07, 2007

Desconectado 2

Sigo desconectado de internet por el momento, tampoco es complicado de sobrellevar, pensaba que lo llevaría peor, acostumbrado a encender el portátil casi cada día y ver la conexión wifi encendida sin problema, ahora aparece ahí al lado del relojito de Windows un simbolito de que no tengo conexión de internet, y creo que durará unas cuantas semanas, pero con el traslado de piso, el trabajo, y demás cosas que me mantienen ocupado no lo echo de menos.

Estoy recuperando antiguas costumbres, aparte de la de la radio que señalé en el anterior post, me he dedicado a limpiar el ordenador de las miles de porquerías que lo hinchaban y he aprovechado al máximo aquél disco duro portátil que compré hace unos meses en unos grandes almacenes. No se si sabeis que ahora puedes conseguir un disco duro externo de casi un terabite por poco más de cien euros. Hemos pasado de la era de minimizar el tamaño de los programas (divx, mp3, mp4, jpeg, etc...) a que la capacidad de memoria se multiplique. En parte es una contradicción ya que lo que antes cabía en un dvd de cuatro gigas u ocho, ahora te lo meten en un blu-ray que ocupa 25 gigas o en unas tarjetas de memoria que ya tienes por ocho gigas para meter tus fotos, música etc... En el fondo las tarjetas de memoria no son más que los sustitutos de aquellos discos "blandos" (mira que eran duros, salvo aquellos que me encantaban tanto de 5,1) de disquettes que teníamos cuando yo aprendía informática, convertidos en unos minidisquettes que los puedes llevar de un sitio a otro, que apenas ocupan nada (si no mirar los microsd que utilizan los móviles con capacidades de cuatro gigas) y que te permiten llevarte la enciclopedia británica al completo.

Vuelvo al papel. He de reconocer que el gusto por leer las cosas en papel, tocarlo, darlo la vuelta para uno u otro lado, olerlo...., no sé sigo añorando mis cosas en papel. De hecho me encantan esas exposiciones de libros antiguos que encuentras a menudo por Madrid, cuesta de Moyano aparte, donde ves libros de principios del siglo XX con ese olor a viejo que tanto me impresiona. Espero que eso jamás desaparezca. Aunque no niego las ventajas de las nuevas tecnologías, que no restan, si no que suman. No dejamos de tener periódicos en papel (ahora con los gratuitos hay un boom de periódicos por la calle, se lee más que nunca los periódicos) y los online. Las fotos las puedes tener metidas en una tarjetita de esas, en un dvd, un cd o imprimirlas cuando quieras en papel y tenerlas en un album de los de siempre o de los de Ikea, je. No dejo de ser un fan de las nuevas tecnologías, de la digitalización del mundo, de las novedades técnicas, pero eso no quita que aprecie también las cosas bien hechas de siempre, las ventajas de lo que siempre ha funcionado. Creo que el mundo hay que transformarlo sabiendo de donde venimos, pensando en el futuro teniendo en cuenta el pasado, como aprendizaje.

Hasta aquí mi segundo post de la era postadsl. Espero que no muy tarde pueda colgarlo en la red.

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Desconectado

Parece mentira que comience de nuevo a escribir este blog cuando no tengo conexión de internet en casa. Son esas cosas que pasan, cosas que hago sinsentido en ocasiones pero que creo que a lo mejor tiene que ver con que me "entretengo" menos a lo largo del día con conexiones y lecturas en la mayoría de ocasiones poco productivas.

Internet es un medio fantástico, que aún está en pañales y que creo que en un futuro próximo lo podrá casi todo, eso sí, no será más que un medio de interrelación personal, ya que al fin y al cabo lo que deseamos es interrelacionarlos, internet es el medio, no el fin. Internet forma parte del futuro soñado, del futuro cinematográfico, y cada vez se va aproximando más a lo que pensamos que podría ser la comunicación del futuro, videoconferencias, información a raudales, viajes ficticios, negocios hasta ahora poco experimentados.

La desconexión he permitido que las tardes poco productivas de este mes de octubre se llenen de cosas interesantes por hacer. Estoy en parte volviendo a mis orígenes. Vuelvo a la radio (jamás la he abandonado) al programa favorito de mi época universitaria, La Radio de Julia (hoy llamado Julia en la Onda, pero no deja de ser el programa de siempre, tan añorado por mí durante estos largos siete años). Aún recuerdo cuando me marchaba de casa y dejaba el radiocassette grabando el programa y llegaba de nuevo a escucharlo a casa.

La lectura pausada del periódico tranquila ha vuelto a mi, de repente, la inflación de información que provoca internet ha desaparecido de mi cabeza, y salvo el periódico del café de la mañana, El Pais, para más señas, no tengo más que una única fuente de información más o menos estable (odio la televisión de sucesos y cotilleos que se hace actualmente) y lo ha conseguido un periódico de reciente aparición, el diario Público, que en parte tiene lo que siempre me hubiera gustado que llevara un periódico, poca política, mucho de sociedad, ciencia, arte, y reportajes interesantes de temas... de temas que no tienen por qué pertenecer a un momento, si no que pueden surgir en cualquier ocasión, desde las dietas adelgazantes, hasta las novedades de los vehículos actuales, desde la arquitectura madrileña, hasta cómo va la industria cinematográfica española actual. Pequeños reportajes sobre temas que realmente son de mi interés, y no la última chorrada del político de turno para salir en los telediarios de la noche. Y lo más fantástico, no tienen editoriales, jamás entendí que un periódico pudiera formarse una opinión sobre un tema, las opiniones son de los individuos, el resto son consignas o posicionamientos empresariales. Me importa un higo lo que piense tal o cual periódico de nada en particular. ¿Único problema que puede tener el periódico? Que se escore en demasía a la izquierda por quitarle protagonisto al periódico de Prisa. Noticias imparciales y opiniones... variadas (independientes jamás) es lo que busco yo en un medio de información, tal vez estemos yendo por el buen camino, siempre y cuando se evite la sobresaturación.

En fin, que mientras permanezca "desconectado" seguiré escribiendo este blog.... vaya, no es blog, es un diario a la antigua usanza pero escrito en un ordenador. Me encanta.

jueves, julio 05, 2007

Viajar, viajar, viajar...

Me encanta viajar. Me encanta encontrar nuevos lugares, nuevos olores, nuevas sociedades, nuevas personas, nuevas constumbre. Me encanta saber que cuando salgo de este pais que tanto critico por muchas cosas, me gusta cada vez más para vivir. Acabo de llegar de pagar el viaje que por los paises centroeuropeos, para uno de esos circuitos que tantos critican pero que yo espero me sirva para tener una "aproximación" a los paises que visitaré. El Danubio nos espera y su geografía y sus costumbres. Espero que salga todo bien y nos lo pasemos genial, y espero poder contarlo por aquí en cuanto vuelva. Pero aún quedan 10 días para partir. Espero que si alguna de las ciudades que visitaremos fugazmente (algunas necesitarían de media vida para descubrir lo fundamental de su ser) nos apasiona, volvamos aprovechando las posibilidades que internet, las compañías low cost, y la competencia viajera nos pueden ofrecer.

Me encanta Europa como destino. Tengo aún tantos sitios por ver, este será un paso más en su descubrimiento. Algunos critican que la globalización hace que las ciudades se parezcan cada vez más entre sí. Tal vez. Pero mientras París huele a croissan por la mañana, Londres se despierta con un olor a bacon frito, beans y especias de Bangladesh, mientras Madrid huele a churro y a ajo Roma huele a expresso recién hecho. ¿Qué olores podremos descubrir en las nuevas ciudades? Un día de estos contaré mi relación con los olores.

Nueva York sigue estando pendiente, iré, por mi que no quede. Seguiré oteando la vieja Europa de momento, tiene tanto por descubrir. Si alguien tiene a bien comentarme algo sobre los paises que visitaré, se lo agradecería.

Os dejo, lectores (¿hay alguien ahí?) con una canción britpop que me encanta, desde que la descubrí en la radio recientemente no paro de tararearla. Espero que os guste.

miércoles, julio 04, 2007

Estrés en nuestra sala de estar.

Nos movemos en un mundo que corre, que se desplaza a una velocidad inusitada, y eso nos contagia en nuestro día a día. El cambiar constante de las cosas, de las situaciones, de la vida misma. Vivo en una ciudad que, con todas sus maravillas y cosas positivas, tiene también ciertos incovenientes. Y creo que uno de los más importantes es el estrés que nos rodea constantemente.

Alguna de las personas que nos visitan de vez en cuando por nuestra ciudad, y que no son habitantes habituales de la misma, me señalan "lo que correis los madrileños por la calle", "parece que teneis prisa constantemente y vais corriendo a todos sitios". Creo que tienen razón, ya que si te paras en cualquier esquina de esta ciudad y observas, ves como la gente anda con una velocidad inusitada, sin disfrutar del paseo, sin disfrutar de lo que estamos haciendo, más que pensando en lo que ha de venir enseguida, y que a fuer de andar más rápido llegará antes a suceder (o eso mismo pensamos). En nuestro transporte público dejamos un "carril" a nuestra izquierda para que la gente que va más deprisa nos adelante en las escaleras mecánicas, en cuanto un semáforo se pone verde siempre hay algún coche por detrás que no tarda ni medio segundo en hacer sonar el claxon para que empiece a andar el resto, corremos traspasando las calles por donde nos place..... qué estrés!

Creo que deberíamos parar por un instante y reflexionar, vernos a nosotros mismos, lo que estamos creando y si realmente lo que hacemos es lo que realmente deseamos hacer, o simplemente son satisfacciones instantaneas, de corto espacio de tiempo, y que no nos aportan eso que algunos denominan "momentos felices", si no pequeñas conquistas personales que realmente no nos aportan nada. A lo mejor es necesario sentarnos en un banco, observar al resto, vernos reflejados en ellos y ver que tampoco es necesaria tanta prisa. Creo que esta vida dura un instante, y la mayor parte del tiempo lo dedicamos para preocuparnos en estupideces en vez de disfrutarlo, de intentar compartirlo con gente que merezca la pena y que ese instante sea lo más feliz posible, que cuando acabe, miremos hacia atrás y nos digamos "mereció la pena".

Hace años, en Radio Nacional de España, emitían los domingos por la noche un programa dedicado al ocultismo y a la parapsicología, no recuerdo su nombre, pero si recuerdo que yo me ocultaba tras las sábanas, con los cascos puestos, escuchando las historias que en dicho programa me contaban, experiencias ajenas, tal vez reales, tal vez inventadas, y recuerdo concretamente que en el programa se lanzaban frases inquietantes, y una de ellas se me quedó grabada y quiero compartirla en este blog. "La vida es como una sala de estar, nos acercamos al quicio de la puerta, echamos un vistazo a su interior, y seguimos nuestro camino". Que ese instante de miradas quede grabado con una sonrisa cuando prosigamos nuestro camino (si eso existe, yo no soy quien para juzgarlo).

Os dejo con un ángel, de esos que cuando era pequeño en teoría me protegían de los malos espíritus por la noche en mi cama, y que hacían que mis sábanas fueran fortines inexpugnables por ellos.

martes, julio 03, 2007

El olor del verano.

Huele a verano. Me asomo a la ventana, y noto ese golpe de calor que la calle lanza sobre mi cara, como un chorro de ducha. Noto los olores que recorren el verano, esos perfumes de helado, ese olor a hierba seca, a tierra mojada cuando caen cuatro gotas escapadas de una pequeña nube que tormentea entre los días abrasadores. Me encantan esos días largos que el verano nos proporciona, que por la acción del propio calor se acortan, ya que en la meseta castellana se hace algo insoportable la salida a la calle hasta bien entrada la tarde. Pero me encanta cómo despereza la ciudad cuando se aproximan las siete de la tarde, cómo la gente que se ha ocultado tras sus casas, sus trabajos, las tiendas, etc... salen de nuevo para abarrotar esas terrazas que el verano nos trae y que nos permite disfrutar de "la fresca" en compañía de personas que nos acompañan en esta vida.

El verano trae recuerdos también de infancia, de lo que fué, de lo que no será y de lo que podría llegar a ser. Esperanzas de pasado, convertidas en realidades de presente o en posibilidades de futuro. La gente ser relaja más en verano, va más tranquila por la calle, disfruta de esos momentos que nos aporta el atardecer, paseos, compras de rebajas (estos días tan apreciadas). Me gusta esta estación, me gusta estar en pantalón corto y camiseta y notando el aire caliente en mi piel.

Recomiendo a todos los que gusten de las buenas series televisivas (ya dije en otro post que creo que estamos en uno de los momentos de oro de las series en televisión) que no se pierdan esta noche a eso de las 23.20 h el estreno en Cuatro de la serie Cinco hermanos, una serie a la que me he medioenganchado en Fox, y que espero volver a retomar en Cuatro por el horario que tiene.

Os dejo también con otro videoclip de una canción que forma parte de la BSO de Anatomía de Grey, otra de mis series favoritas, y que confío en que os guste tanto como a mi.

lunes, julio 02, 2007

Orgullos y prejuicios.

 

El pasado fin de semana se celebró el Europride 2007 en Madrid. Las calles de Madrid se llenaron de colores, músculos, osos, millones de watios de música, gente por sus calles recorriendo alegre el camino de las carrozas. Si Madrid no celebra su carnaval como en otras ciudades del mundo, el sábado por la tarde-noche Madrid fué un gran carnaval, un auténtico Rio de Janeiro a la española.

A mi no me gustan mucho estos eventos de colorines, aunque he de reconocer que me puede resultar hasta gracioso.  Las calles se llenaron de miles de personas, familias enteras, parejas de todo tipo y condición, de casi cualquier pais del mundo (según dice la prensa muchos alemanes e italianos) y hubo un "buen rollo" general. Yo acudí bastante tarde a la cita, tuve cosas más importantes que hacer, cosas de mi día a día, algo que probablemente tenga que ver con eso de la "normalidad" que se señalaba en un artículo de Pilar Rahola que me gustaría compartir con vosotros, de ahí que os deje este enlace: Reflexión incorrecta sobre el histrionismo gay .

Creo que el amor no entiende de géneros, y yo siempre he defendido el amor a las personas concretas. Incluso hay ocasiones en las que pienso que estoy enamorado del amor mismo. Y, como alguna vez alguien me dijo, estar enamorado del propio amor puede limitarte a enamorarte de personas concretas. Quizás tenga razón al respecto. Pero no me cabe duda de que cierto enamoramiento se produce en mi por personas concretas. Llámese amistad, llámese cariño, llámese X. Y eso me sucede con cualquier tipo de persona y género, porque aunque algunos no crean en el alma, yo me siento único, no me siento un trozo de carne sin más, ni siento a los demás como partes de algo sin individualidad, más al contrario, creo que eso que nos hace individuos es lo que constituye nuestro encanto. El saber que nadie más habrá como tú, que cuando tú desaparezcas, ya no habrá nada, pero que esa temporalidad de nuestra existencia, esa limitación es lo que nos engancha a la vida misma. Luego allá estarán las ideas de cada uno sobre futuras vidas, de momento yo tengo la que tengo y pienso disfrutarla.

Me gustaría recuperar la vuelta al blog para compartir más canciones y videos con vosotros. Iré aportando canciones tanto actuales como de otras épocas para que intenteis sentir al menos algo de lo que yo siento cuando las escucho. Confío en que la siguiente os guste, y por cierto, esta canción también es única, como cada uno de nosotros. Versiones aparte.

lunes, febrero 26, 2007

Si empiezo a escribir...

El otro día, un lector, curioso, tengo lectores para este weblog, me dijo que me había leído de nuevo tras un tiempo de sequía en este blog. Hoy vuelvo a decidirme retomar el arte de escribir, porque me gusta, a pesar de lo poco que lo hago, porque es una manera de contar a ... a nadie, o a todos lo que me ronda por la cabeza.

Hoy estoy aburrido, y no será por cosas que tengo pendientes de hacer, son tantas... pero no me encuentro con ganas de hacerlas, hasta he abusado del chocolate esta tarde, malditos bombones los que se esconden tras la nevera (algo que mi ex me enseñó, a guardar los bombones en la nevera para que no se estropearan en las fantásticas cajas donde vienen escondidos), son una perdición, un "pecado", hoy pequé.

Estaba hablando con un amigo de Alemania (este medio es fantástico para interconectar lugares tan remotos, que se convierten en un par de clicks), que me habló sobre los restos de las personas que vamos dejando a lo largo de nuestra vida, esas personas que pasan por delante de nosotros y que se van quedando en el camino, porque, por una cosa o por otra, no volvemos a ver. Pero me hablaba de las personas que te amaron y que no llegaste a amar tanto como ellas, que no había reciprocidad en ese amor, y a veces te acuerdas de ellas cuando te encuentras en su situación, es cuando más cerca de ellas estás, cuando más necesitas de ellas, pero eso es muy egoista pienso yo. De ahí el refrán de "mal de muchos..." No sirve con recordar a los que hicimos sufrir, de alguna u otra manera, si no que hay que pensar en no cometer otra vez los mismos errores y no dejar "cadáveres" a lo largo del camino, para que no nos pesen en esa inmensa bolsa que llevamos colgada a nuestra espalda, que es la vida, y que son nuestras experiencias. A veces nuestra visión católica de la culpa nos lleva a pensar que lo malo que nos viene en la vida tiene algo que ver con otras cosas que hemos hecho anteriormente, como si fueran un cierto "castigo" a lo que llegamos a hacer.

En fin, que como siempre digo, todos buscamos que nos quieran, pero muchas veces, no amamos a quien nos aman. La reciprocidad en el amor, necesaria. Aunque, como siempre digo yo, si no puedes convertirlo en amor, podrías al menos aprovechar y que sea una bonita amistad...

martes, enero 30, 2007

El mundo está loco

Ya hace tanto que no escribo en este blog, con razón le titulé así, pero hoy... hoy me ha apetecido y es simplemente para dar a conocer algo que pienso mucho últimamente, y es que el mundo está algo loco.

Sí, creo que, al menos los que vivimos en Madrid, estamos demasiado estresados, haciendo.... miles de cosas y casi ninguna que nos satisfaga, que nos llene, que realmente nos agrade, con el fin de conseguir.... nada? No sé, cuando visito otros lugares noto a la gente más serena, más feliz tal vez, notando que su tiempo va más despacio, como que les da tiempo a vivir, cosa que creo que en Madrid no hacemos, no disfrutamos del momento como deberíamos, y eso que yo soy de los que se aplican el dicho de "carpe diem".

Ayer hablaba con alguien de mi corazón, de tenerlo entornado. Hace más de un año que finalicé mi relación sentimental y creo que ha llegado el momento, una vez que ha pasado este tiempo de disfrutar en todo momento de todas las cosas que incluso hasta ahora no había disfrutado, de intentar compartirlo con alguien. De que alguien sienta lo que yo siento, de que me acompañe en el camino, aunque sea por un tiempo, el que desee, no sé. Será una etapa, será que el invierno ha llegado tarde y las tardes grises me introducen en la melancolía.

Viaje a Canarias, fantástico, unión alucinante entre las tres personas que fuimos. No tener televisor, la mejor opción, hablar, comentar, reir, notar alguna lágrima cuando se hablan de determinadas cosas... abrazos... me encantan los abrazos. Recientemente he leído que un australiano ha creado una especie de organización para que la gente se dedique a dar abrazos a desconocidos. Creo que la sociedad estresada en la que estamos necesita de abrazos, de cariño, de pararse a pensar lo que estamos haciendo y lo que queremos hacer con nosotros mismos.

Volveré a escribir, más o menos palabras, pero tendré que insistir en mi presencia por aquí. Me gusta escribir. Aunque sea sin ganas... escribiré.

No me gustaría despedirme sin poner un video de una canción que me encanta, que forma parte de la banda sonora de Anatomía de Grey, una de mis series favoritas en este momento. ¿Melancólica? Sí, pero bonita y son unos minutos para saborear.